22 oct. 2012

Etèrica. Ciudades utópicas y distópicas: New Eden



Fotomanipulación / Photomanipulation. 2012.

New Eden. 40x70 cm.
Crammed in Blue. 40x50 cm.

Estas son las dos ilustraciones que expuse, junto a cinco compañeras más, en "Etérica. Ciudades utópicas y distópicas", una exposición itinerante que recorrió los centros cívicos de Vilanova i La Geltrú a lo largo de dos meses.

Os dejo el texto que escribí para ayudar en su contexto ;).


"Nuevo Edén. Año 2185 d.C.

Hace dos años que empezó a agotarse la esencia vital del último árbol de la Tierra. A causa de ello, la falta de energía y de recursos llevó al borde del colapso a una ciudad con más de 55 millones de habitantes que, a día de hoy, sobreviven hacinados en unas lamentables condiciones dentro de una burbuja de aire saturada, que les protege de una atmósfera contaminada e irrespirable. La situación se vuelve cada vez más insostenible.

Todo empezó cuando en agosto de 2052 se extrajo el último barril de crudo. Antes de que eso ocurriera, los científicos e ingenieros de todo el mundo dedicaron varias décadas a la búsqueda de una energía alternativa viable, que fuera capaz de sostener la elevadísima demanda energética de las ciudades. Pero no hallaron ninguna solución a tiempo y la desesperación acabó desencadenando la llamada “Gran Guerra Negra”, o también “Guerra de las Energías”, que duró veintitrés largos años e involucró a todos los países del mundo. 
El planeta quedó totalmente arrasado. Se estima que durante la guerra murieron alrededor de 6.000 millones de personas (tres cuartas partes de la población mundial) y desaparecieron casi en su totalidad la mayoría de especies animales y vegetales.
No fue hasta finales de 2075 cuando un biólogo descubrió la esencia vital de los árboles (de los pocos que todavía quedaban en pie). La esencia vital es una sustancia básica para la vida que, extrayéndola y procesándola adecuadamente, es generadora de una energía veinte veces más poderosa que la nuclear. Este descubrimiento permitió el desarrollo de nuevas ciudades que fueran capaces de albergar a los supervivientes. Pero con lo que no contaban era que esa energía se agotaba a pasos agigantados una vez empezaba a ser explotada, matando los árboles al poco tiempo y, en consecuencia, a los habitantes que dependían de ellos. Los científicos, ante este nuevo reto, intentaron clonar árboles pero sin éxito, ya que éstos carecían de esencia vital.

Y ahora, el último árbol capaz de generar esa energía agoniza amenazando con acabar con la vida del planeta Tierra."

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These are the two illustrations that I show, with another five mates, at "Etèrica. Utopian and dystopian cities", a travelling exhibition that you could see in Vilanova i La Geltrú until December.

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